PREMIO LITERARIO MONER 1871
CONCURSO DE RELATOS CORTOS
RELATO GANADOR
Nuestro jurado, formado por tres voces creativas: Leti Sala, Milena Busquets y Gabriel Ventura.
Han seleccionado las historias que han destacado por su originalidad, su voz narrativa y su impacto emocional.
¡Estos son los resultados!
RELATO GANADOR
Lunares ante San Pedro por Isabel Riva
A mamá no le habría gustado la idea. Llevaba décadas recordándonos cómo debía ser el día. Sobre todo, qué ropa y qué anillo. Nos hizo prometer que le haríamos caso.
Mi madre era recta, clara y poco dada a las excentricidades. Y, sin embargo, ahí estábamos las cuatro sin dar crédito. Habíamos encontrado la caja cuya tapa leía “Reservado para el último día”.
Fue a suertes y me tocó encargarme a mí. Me podía imaginar que el anillo acarrearía problemas al leer que mamá había decidido llevárselo para siempre con ella. A todas, en algún momento u otro, nos habían prometido ser la legítima heredera. Cuatro hermanas, y la joya más especial.
Un semicírculo de oro blanco que tenía en un lado un brillante sostenido por cuatro grapas en U, y en el otro, una perla de las que importaba mi abuelo de Japón.
Lo que no me esperaba era tener que imaginarme a mi madre vestida de lunares ante San Pedro. Ese giro de guion no lo había visto venir. De flamenca. Resulta que todo este tiempo, por bulerías era como quería pasar, mamá, el resto de sus días.
El día del funeral se presentaron todos los amigos y familiares esperables. Alguno que otro nos hizo notar su incredulidad al ver el ataúd cerrado. “Le gustaba hacerse ver”, nos habían dicho.
A ver quién les explicaba que bajo la tapa de roble tenían a Estrella Morente.
La decisión había sido difícil, pero decidimos seguir su última voluntad. Más difícil fue, meses después, encontrar otra caja que decía: “Para mi funeral”.

A mamá no le habría gustado la idea. Llevaba décadas recordándonos cómo debía ser el día. Sobre todo, qué ropa y qué anillo. Nos hizo prometer que le haríamos caso.
Mi madre era recta, clara y poco dada a las excentricidades. Y, sin embargo, ahí estábamos las cuatro sin dar crédito. Habíamos encontrado la caja cuya tapa leía “Reservado para el último día”.
Fue a suertes y me tocó encargarme a mí. Me podía imaginar que el anillo acarrearía problemas al leer que mamá había decidido llevárselo para siempre con ella. A todas, en algún momento u otro, nos habían prometido ser la legítima heredera. Cuatro hermanas, y la joya más especial.
Un semicírculo de oro blanco que tenía en un lado un brillante sostenido por cuatro grapas en U, y en el otro, una perla de las que importaba mi abuelo de Japón.
Lo que no me esperaba era tener que imaginarme a mi madre vestida de lunares ante San Pedro. Ese giro de guion no lo había visto venir. De flamenca. Resulta que todo este tiempo, por bulerías era como quería pasar, mamá, el resto de sus días.
El día del funeral se presentaron todos los amigos y familiares esperables. Alguno que otro nos hizo notar su incredulidad al ver el ataúd cerrado. “Le gustaba hacerse ver”, nos habían dicho.
A ver quién les explicaba que bajo la tapa de roble tenían a Estrella Morente.
La decisión había sido difícil, pero decidimos seguir su última voluntad. Más difícil fue, meses después, encontrar otra caja que decía: “Para mi funeral”.
FINALISTA - Mi abuelo per Marina Munar
Mi abuelo murió hace un año y desde entonces cada mañana me cruzo con él. En realidad no es mi abuelo, pero podría serlo, son clavados.
El primer día que lo vi estuve a punto de lanzarme a abrazarlo y decirle lo mucho que lo echo de menos. Lleva una americana gris y el diario bajo el brazo. Como mi abuelo. Lo veo cruzar la calle cada día y cada día me aseguro de que no tropiece. No bajo mi supervisión. Como hacia con él. Mi abuelo que no es mi abuelo ya forma parte de mi rutina.
Un día pensé en seguirlo, arrimarme a él, averiguar qué hace mi abuelo que no es mi abuelo durante su día. A paso lento y arrastrando los pies, él entraría en el bar de la esquina. Se sentaría donde el aire acondicionado da lo suficiente como para estar fresquito pero no tanto como para resfriarse y pediría un café con la leche hirviendo en vaso de cristal y dos porras tostaditas. Igual que mi abuelo.
Entonces, mi abuelo que no es mi abuelo pasaría las páginas del diario mojándose el dedo. Llamaría a los camareros por su nombre y pagaría en efectivo con una billetera vieja. Y yo lo miraría con los ojos llorosos y esperaría. No podría hablar. Y después vendría una señora llena de joyas que no se parece nada a mi abuela y le daría un beso. Y yo me levantaría y gritaría y le reprocharía que lo estábamos esperando. Y él no entendería nada porque ese abuelo no es mi abuelo, aunque se parezca.
Cada mañana dejo que cruce la calle. Decirle que se parece a mi abuelo y asustarlo sería perderlo una segunda vez.
SEMIFINALISTA - Audrey por Pedro Espiral
Audrey apunta la llave a la cerradura. Las muescas alrededor de la ranura cuentan otras historias: noches mal acabadas, llaves que no querían abrir, manos que temblaban por razones que prefería no recordar. Hoy tampoco es fácil. Varios intentos, dedos torpes, cabeza en otro sitio.
Camina lentamente hasta el hueco de las escaleras, se asoma y contempla el descenso infinito hacia sus deberes y obligaciones.
No puede dejar de pensar en Holly. Ayer le diagnosticaron una enfermedad y se le rompió el corazón. Intentó explicárselo a su jefe, pero su contrato no contemplaba ausencias por ese motivo. De nuevo observa la escalera. Solo ve deberes y obligaciones. Una vida entera de peldaños que bajarporque toca, porque es lo que se espera de ella, porque el mundo funciona así. Entonces, en un momento de claridad y rebeldía, se gira hacia la puerta —esa puerta que de pronto se ha convertido en responsabilidad— y sin apuntar, introduce la llave de forma rápida y natural. Como si el cuerpo losupiera antes que la cabeza.
Consigue callar los demonios. Al abrir, Holly está a escasos milímetros de ella, el hocico frío, la cola desbocada, ajena a todo diagnóstico. Audrey se agacha, la abraza, y por primera vez en el día respira de verdad. Ahora le toca atender a la joya de la corona.
MENCIÓN ESPECIAL - Noviembre por Anna Gual
MENCIÓN ESPECIAL - La iaia por Marta Pallarès
Septiembre se ha llevado el calor seco, y con la fresca deseada del atardecer la yaya Enriqueta se sienta en el poyo de la entrada y conversa con los vecinos.
Por el ventanal de la habitación que hemos compartido con Anna todos los veranos de nuestras vidas, se cuelan las conversaciones ligeras que seguimos con poco interés, hasta que oímos que alguien anuncia el titular de la noche, que la de Can Vila ahora va con el hijo del alcalde, es la joya de la corona, dice. El viento suave se detiene, las hojas se detienen, la fila de hormigas se detiene, incluso el avión del cielo se detiene. Todo menos las lágrimas de mi hermana que empiezan a resbalar mejillas abajo, ya le vale, tía, que no hace ni una semana que lo dejamos, es la Audrey Hepburn abrazada a un gato empapado bajo la lluvia en Breakfast at Tiffany’s, pero la versión kilómetro cero.
Abajo en la calle, la conversación sigue. No es una joya, es un perla, sentencia la yaya Enriqueta, que acaba de situarse en el podio de las yayas. Las joyas son otra cosa – continúa, y con un gesto automático toca el colgante con un camafeo que le descansa en medio de la pechera –, una joya guarda el tiempo, es el recuerdo del instante en que todo encaja, sin trampas ni dudas, como el amor cierto, como la tierra que te sostiene incluso cuando no floreces. En la habitación, nuestra Audrey se seca las lágrimas con un Kleenex arrugado, y me pregunta si creo que algún día encontraremos a alguien que nos quiera tanto como han querido a la yaya Enriqueta, y señalo con la mirada el poyo de la entrada.
EL JURADO
ENCARGADO DE VALORAR LOS RELATOS
ENCARGADO DE VALORAR LOS RELATOS
Los relatos han sido valorados por un jurado excepcional, formado por voces destacadas del mundo literario y cultural, quienes han sido los encargados de seleccionar las obras ganadoras de esta edición.

Leticia Sala
Escritora
Leticia Sala (Barcelona, 1989) es autora de Scrolling after Sex, In Real Life y Los cisnes de Macy's. Escribe letras para músicos, colabora con medios y publica la newsletter semanal Magical Thinking. Su nuevo libro Dame veneno que quiero vivir (Quaderns Anagrama) saldrá el próximo 13 de mayo.
@leti.sala

Milena Busquets
Escritora
Milena Busquets (Barcelona, 1972) estudió en el Liceo Francés y se licenció en arqueología en la University College de Londres. Ha publicado las novelas "Hoy he conocido a alguien", "También esto pasará", un arrollador éxito de ventas y de crítica que se ha traducido a más de treinta países, y "Gema", así como la recopilación de textos periodísticos "Hombres elegantes", el diario "Las palabras justas", las instantáneas recogidas en "Ensayo General" y su obra más reciente "La Dulce Existencia". El 4 de junio publicará su nuevo libro Mujeres elegantes.
milenabusquets.com

Gabriel Ventura
Escritor y poeta
Gabriel Ventura (1988). Entre sus últimas obras destacan el ensayo 'El millor dels mons impossibles' (Anagrama, 2025), 'La nit portuguesa' (2021, crónica de rodaje de 'Liberté', película de Albert Serra), 'Apunts per a un incendi dels ulls' (2020, poemario que debe (2017). Sus poemas se han traducido al inglés, el francés, el griego, el neerlandés, el turco y el portugués. Es profesor en BAU (Barcelona) y director del festival POESIA i+.

EL PREMIO
CONCURSO LITERARIO
Mantente atento/a, ya que próximamente anunciaremos nuevas ediciones del concurso.




